El presidente de Vodafone España, Antonio Coimbra, ha desmentido tajantemente que exista ningún tipo de negociación para su posible venta a MásMóvil, y ha denunciado que este tipo de especulaciones son “acciones teledirigidas” con el objetivo de “desestabilizar” la compañía en un momento en el cambio de rumbo estratégico está dando ya sus primeros resultados positivos. La operación también ha sido desmentida por MásMóvil.

En un mensaje interno remitido a los empleados de la compañía al que ha tenido acceso EL PAÍS, el máximo responsable de la operadora desliza que grupos financieros cercanos a su rival tratan de sacar partido filtrando una presunta operación de venta de activos sobre la que no ha habido ningún tipo de conversación, ni con la filial de España ni con el grupo mundial con sede en Reino Unido.

La liberación de la banda de 700 megahercios para la nueva telefonía móvil obliga a reprogramar amplificadores y televisiones. Los receptores que no soporten HD quedarán obsoletos en 2023.

No es la primera vez ni es difícil, pero todos los usuarios y las comunidades de vecinos tienen que resintonizar los dispositivos de televisión digital terrestre (TDT) porque los canales del 49 al 59 desaparecerán. El Gobierno ha aprobado la liberación de la banda que ocupan para permitir el desarrollo del 5G, la nueva generación de telefonía móvil que utilizará este espectro, entre otros. Las frecuencias afectadas operan entre los 694 y los 790 megahercios, que se usarán para garantizar la cobertura en las zonas más aisladas. El plazo es de un año. Algo más, hasta 2023, durarán los televisores y los aparatos individuales de TDT más antiguos. Los que no soporten la emisión en HD, que será obligatoria en esa fecha, no serán útiles.

Vodafone ha elegido España para lanzar su primer servicio comercial de conexión ultrarrápida, el 5G. El próximo sábado comenzará a funcionar en 15 ciudades: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Zaragoza, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, A Coruña, Vigo, Pamplona, Gijón, Logroño y Santander. Usará la red de Huawei y algunas aportaciones de Ericsson. La compañía dará este servicio a quienes contraten planes de tarifas sin límite de datos y tengan un móvil que soporte esa tecnología. Para ello, comercializan tres teléfonos, de Samsung, LG y Xiaomi. El terminal de Huawei para 5G ha quedado excluido.

La quinta generación de telefonía móvil se ha convertido en la nueva arma de destrucción masiva en la guerra declarada por Trump a China.

“El 5G no es una bomba atómica; es algo que beneficia a la sociedad. No deberíamos ser el objetivo de Estados Unidos solo porque estemos por delante de ellos en 5G”. Con estas solemnes palabras, Ren Zhengfei, fundador y presidente de Huawei, advertía esta semana al mundo de que la quinta generación de telefonía móvil, llamada a revolucionar la industria y la vida cotidiana de los ciudadanos del planeta, no puede convertirse en un arma de destrucción masiva como, a su entender, pretende la Administración de Donald Trump, al incluir en una lista negra la firma china.

La crisis de Huawei se agrava y alcanza dimensiones preocupantes. Las operadoras, que hasta ahora se habían mantenido al margen del conflicto, han empezado a reaccionar al veto de Google. Las británicas Vodafone y EE anunciaron este miércoles que dejaban fuera los terminales de la firma china del lanzamiento comercial de su servicio 5G. Y en Japón, Softbank y KDDI —dos de las mayores empresas de telecomunicaciones del país— han aplazado el lanzamiento de los nuevos modelos de la firma china, comenzando por el Huawei P30 Lite, que estaba previsto que se comercializara estos días.