MásMóvil comenzó el año con captación récord de clientes en un trimestre. Entre enero y marzo de este año, el operador sumó 400.000 nuevos abonados hasta un total de 5,94 millones, de los que 5,3 millones son de móvil y 647.000 de banda ancha.

De las nuevas altas, muchas arrebatadas a sus principales rivales (Movistar, Orange y Vodafone) por el procedimiento de la portabilidad, 257.000 son clientes de postpago móvil y 143.000 de banda ancha fija, siendo, en los dos casos, los mejores trimestres en captación alcanzados por la compañía, que agrupa las marcas comerciales MásMóvil, Yoigo, LlamaYa y Pepephone. Los clientes de banda ancha fija han crecido un 225% en un año, de los que más de la mitad son clientes de fibra.

Estamos envueltos en una época llena de inversiones tanto por parte de los operadores como del Gobierno. Si Rajoy anunció ayer que van a invertir 525 millones de euros en despliegue de fibra hasta alcanzar el 100% de los municipios en 2021 con el Plan 300×100, ahora es Vodafone quien más que duplica esa cifra para invertir en redes en los próximos tres años.

Vodafone ha solicitado al Banco Europeo de Inversiones (BEI) una cantidad de 600 millones de euros, con el objetivo de alcanzar un total de 1.257 millones de euros de inversiones dentro de su plan de tres años, que va desde el año 2017 al 2020.

Telefónica ya trabaja en la implantación del 5G, una nueva tecnología móvil que revolucionará al conjunto del sector de las telecomunicaciones. En un encuentro con los medios de comunicación en el seno del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, Enrique Blanco, responsable de tecnología, redes y sistemas (CTIO) de la operadora, ha señalado que los primeros dispositivos 5G “tradicionales” llegarán a partir de mitad del año que viene y soportarán tanto esta tecnología como las anteriores. En su opinión, los precios de estos primeros terminales serán entre 200 y 300 dólares (entre 162 y 243 euros) superiores a los de la tecnología actual, tal y como sucede siempre que se introduce una nueva generación.

La capitalidad de la telefonía móvil da el impulso necesario para postular la ciudad como el gran ‘hub’ tecnológico del sur de Europa.

Barcelona ha sabido aprovechar el escaparate del Mobile World Congress. El impacto económico del congreso en la ciudad no se limita a los cuatro días que dura la feria. Los efectos sobre el ecosistema tecnológico existente en la ciudad es uno de los grandes logros derivados del congreso y la capitalidad mundial del móvil. Se aprovechan de ello tanto grandes empresas que han decidido instalarse en la capital catalana como pequeñas start-ups que buscan hacerse mayores en un entorno que les es favo­rable.

Su uso depende de la subasta de nuevos espectros, infraestructuras y terminales compatibles. Pese a las pruebas en marcha, 2020 es el límite de implantación fijado.

Comienza la carrera por el 5G, a juzgar por los ensayos iniciales que han puesto en marcha tanto fabricantes como operadores. Esta misma semana, el martes, Vodafone aprovechó una cita con los medios para hacer la primera llamada desde Castelldefels a Madrid con los estándares de la quinta generación de telefonía móvil, de la mano de la multinacional china Huawei. Y en enero, Telefónica anunciaba que Segovia y Talavera de la Reina se convertirán en laboratorio de pruebas de esta nueva tecnología, con el apoyo de Ericsson y Nokia.