El futuro consejero delegado del Grupo Vodafone, Nick Read, considera estos días la puesta a la venta de las 55.000 torretas y mástiles de telefonía móvil que controla su compañía. En vísperas de su nombramiento al frente de la multinacional, que se producirá el próximo 1 de octubre, el sucesor de Vittorio Colao abre así la puerta a una fuente de ingresos que históricamente estaba descartada: la desinversión en infraestructuras de telecomunicaciones.

Según ha indicado Read en una entrevista a Financial Times, Vodafone utiliza más de 110.000 emplazamientos para sus antenas de móviles que podrían servir para aliviar la deuda que sufre el grupo, cifrada en más de 31.000 millones de euros. Sin embargo, no todas las torretas pueden ponerse a la venta, sino solo las controladas directamente por Vodafone, que rondan las 55.000 unidades. Entre ellas se encuentran alrededor de 10.000 torres de telefonía móvil distribuidas en suelo español.

JP Morgan acorrala a las operadoras: cuestiona la deuda y las políticas de dividendos. Vodafone, BT, Telecom Italia y Telefónica registran las mayores caídas en Bolsa del año.

Annus horribilis para las operadoras del Viejo Continente en los mercados. Las seis grandes telecos, Deutsche Telekom, Vodafone, Telefónica, BT, Orange y Telecom Italia han perdido de forma conjunta más de 45.000 millones de euros en capitalización bursátil desde el inicio del ejercicio.

Las peores evoluciones anuales han sido las registradas por Vodafone, con una bajada en Bolsa de casi un 30%; Telecom Italia, con un 24%; BT, con un 20%; y Telefónica con un 18%. En el caso de Deutsche Telekom y Orange, el descenso es menor, un 7% y un 5%, respectivamente.

Movistar+ llega a 4,2 millones de clientes con un alcance de 12 millones de personas y prevé integrar Netflix antes de final de año.

Telefónica va a reforzar su presencia en el mundo de la televisión de pago, un negocio clave para la teleco. La tele es, igualmente, una herramienta decisiva en el pugna que mantiene frente a rivales como Orange y Vodafone.

La compañía busca subir la apuesta contra las televisiones tradicionales con una oferta de contenidos más abierta para su comunidad de usuarios.

El porcentaje mide el índice de infidelidad del cliente. Vodafone registra el más alto, y Movistar el más bajo.

El mercado español de las telecomunicaciones es maduro. Con este oficialismo se quiere decir que está saturado. Hay más móviles que población y la única vía de crecimiento para las operadoras es vender paquetes convergentes o de todo en uno (fijo, móvil, Internet y televisión) y cambiar las líneas de ADSL por fibra en el hogar. Las altas de nuevos clientes son muy pocas. Así que si las compañías quieren crecer en abonados, toca robárselos a los competidores por el procedimiento de la portabilidad, sobre todo en telefonía móvil.

La compañía ahorrará 300 millones al no comprar el fútbol. El grupo anunció en julio una nueva estrategia en el área de terminales.

Vodafone España sigue analizando futuras medidas ante el nuevo escenario comercial, una vez tomada la decisión de abandonar el fútbol, con los ahorros que le van a suponer. Estos derechos televisivos, en su conjunto, suponían un coste anual total para la operadora cercano a 300 millones de euros, según las estimaciones del banco de inversión RBC Capital.