La nueva generación de telefonía móvil tendrá un gran impacto sobre el modelo productivo y el crecimiento económico.

Cuando las compañías de telecomunicaciones aún no han completado el despliegue de 4G en todo el territorio, resulta complicado hacerse a la idea de que pronto nuestros móviles funcionarán más rápidos y serán más eficientes gracias al 5G, la quinta generación de telefonía móvil. La carrera por ser los pioneros en usar esa tecnología que, por primera vez, no solo revolucionará las comunicaciones sino del entorno tecnológico en su conjunto y de los sistemas de producción, se ha desatado en todo el mundo. España, junto a la mayoría de los países de la UE, no estará en el pelotón de cabeza, que ocuparán los países asiáticos y Estados Unidos. Y es que el 5G no solo cambiará la vida cotidiana de millones de usuarios, sino que tendrá unas implicaciones económicas para las empresas aún difíciles de evaluar.