La capitalidad de la telefonía móvil da el impulso necesario para postular la ciudad como el gran ‘hub’ tecnológico del sur de Europa.

Barcelona ha sabido aprovechar el escaparate del Mobile World Congress. El impacto económico del congreso en la ciudad no se limita a los cuatro días que dura la feria. Los efectos sobre el ecosistema tecnológico existente en la ciudad es uno de los grandes logros derivados del congreso y la capitalidad mundial del móvil. Se aprovechan de ello tanto grandes empresas que han decidido instalarse en la capital catalana como pequeñas start-ups que buscan hacerse mayores en un entorno que les es favo­rable.