Los estudios de cobertura independientes pueden darnos otro punto de vista distintos al de los operadores. Así, en el estudio de P3 Connect que se publicó por primera vez en España el pasado mes de diciembre la red ganadora fue la de Vodafone. Y parece que cada vez son más las empresas interesadas en ponerle nota a las redes de los operadores, ya que ahora es RootMetrics la que trae su estudio RootScore a España.

En el caso de esta empresa el estudio se ha centrado en Madrid, Barcelona y Valencia. Tras más de 34.000 pruebas, 3.500 kilómetros recorridos y tomas en más de 50 localizaciones en interiores la conclusión es clara: las redes de Movistar, Vodafone y Orange obtienen un empate técnico, del que se descuelga Yoigo por sus resultados en Barcelona y Valencia. Pero vayamos al detalle de este nuevo estudio.

Era cuestión de tiempo. Pasado menos de un año desde que los accionistas de Jazztel aceptasen los 13 euros por acción que les ofrecía Orange, el proceso de integración ha dado hoy un importante paso, al convertirse ambas empresas en una sola. Ahora es turno para la integración de las plantillas, pero la pregunta que se harán muchos usuarios es qué ocurrirá con Jazztel.

En el recuerdo tenemos la integración de ONO en Vodafone, que aunque inicialmente dijo que mantendría por largo tiempo la marca de la cablera, ésta finalmente ha quedado relegada a dar nombre a la red de fibra del operador. Pero los planes de Orange parece que no van por ese lado, ya que sus planes de seguir usando la marca Jazztel continúan inalterados.

Es difícil que alguien no haya visto un anuncio de Jazztel en alguna ocasión, ya sea en prensa, en vallas publicitarias o en la televisión, donde se suceden a diario. Con toda esa inversión y con el uso de famosos como imagen que viene haciendo el operador, Orange no quiere desperdiciar una marca con años a su espalda.

En diciembre ya hablamos del batacazo que Movistar se dio en portabilidades. De sus mejores meses en tiempo, en septiembre rozó las ganancias, solo ha ido a peor, perdiendo 11.000 líneas móviles en noviembre y 28.600 en diciembre. Pero el batacazo del último mes de 2015 no es nada comparado con el primer mes de 2016.

Movistar acusa el anuncio de la subida de precio de todas sus Fusiones para este mes, ampliando sus pérdidas mediante portabilidad hasta las 66.000 líneas. De ese descalabro se benefician todos sus rivales, con Orange a la cabeza. El operador naranja vuelve a superior a Yoigo, mientras que Vodafone vuelve por fin a las ganancias.

Ericsson ha anunciado la puesta en marcha del proyecto 5G Exchange (5GEx), una iniciativa respaldada por la UE y por cierto número de operadoras y fabricantes.

Entre los participantes se encuentran operadoras como Deutsche Telekom, Orange, Telecom Italia y Telefonica I+D, los suministradores Atos, HP y Huawei, e instituciones académicas de Grecia, Alemania, Hungría, España (la Universidad Carlos III de Madrid) y el Reino Unido.

Según la documentación del proyecto, este parte de una situación problemática: “La fragmentación del mercado provoca que exista una multitud de operadoras de redes que trabajan en países y regiones diferentes. Ello dificulta la creación de servicios de infraestructuras -por ejemplo, de conectividad virtual, o de recursos informáticos- que abarquen varios países, porque no existe una operadora que trabaje simultáneamente en todos ellos.”

España es el paraíso de la basura electrónica. El volumen de residuos no reciclados al año permitiría construir un muro de 4 metros de altura de Madrid a Barcelona (504,91 kilómetros). 600.000 toneladas de neveras, frigoríficos o televisores son desguazados en plantas no autorizadas o canibalizados por mafias a golpe de martillo. No importa que contengan productos peligrosos y altamente contaminantes. Se abandonan en cualquier vertedero o arcén.

El informe CWIT del 30 de agosto de este año, que elabora la Interpol y la Universidad de las Naciones Unidas, entre otras instituciones, sitúa a España en la cola europea del reciclado, solo por delante de Rumania y Chipre. El 80% de estos residuos se desconoce dónde acaban. No solo supone un grave problema medioambiental y sanitario, también económico. En Europa, la pérdida directa, según el documento, se estima entre los 800 y 1.700 millones de euros.